El día de hoy Michael estaba de buen humor y les trae dos capitulos de Neverland!!
Disfruten!!!
(Recuerda que este no es el primer capítulo, encuentra todos en Neverland On demand)
Al despertar, lo primero que pudo ver fue un rayo de sol alumbrando la estancia, y con la esperanza de encontrar nuevamente a Mike, se incorporó de un salto y se dirigió a la puerta de su cuarto para ver si se encontraba cerca, pero nada, nadie estaba ahí esperándolo, tan sólo había un extraño paquete a sus pies con una pequeña nota que decía:
“Te espero en la estación del tren,… Mike”
Desenvolvió el paquetito finamente envuelto en una tela de seda roja y vio entre sus manos una máscara adornada con plumas formando lo que parecía una mariposa multicolor.
Michael no se explicaba por qué le habría mandado tal cosa, quizá tenía planeado invitarlo a una especie de fiesta de disfraces y quería que usara aquella máscara de mariposa, lo cierto es que, una vez más, aquel objeto le traía recuerdos vagos que no podía extraer de su mente confundida, y eso lo desesperaba más que nada.
Pero como un niño de 5 años que sabe que Santa vendrá para traerle regalos, así Michael se apuró para vestirse con sus mejores galas, vistió con un traje sastre blanco y unos bonitos zapatos de charol, incluso se llevó un sombrero que combinaba.
Sin embargo, esto sólo lo hizo por vanidad ya que sabía que tarde o temprano se convertiría en un niño y ya no necesitaría nada de eso para parecer bien vestido.
[Smile]
Tomó la máscara de mariposa entre sus manos blanquecinas y salió de su habitación tarareando la canción de “Smile” de Chaplin.
Al salir al sol, el rey del pop sintió una gran serenidad al poder salir libremente a las afueras, a la naturaleza… sin ser molestado ni acosado por esos terribles perros con cámaras que lo perseguían mientras se encontraba con vida…él los recordaba curiosamente como perros que ladraban detrás de él y no como seres humanos de carne y hueso que realmente fueron. Esto también formaba parte de sus recuerdos confusos y revueltos.
Siguió caminando en dirección a la estación del tren que circundaba toda la Tierra de Nunca Jamás, pero por alguna razón, todavía seguía siendo un adulto.
Eso le preocupaba un poco, pero aun así, siguió perdido en sus pensamientos, deseando haber vivido de ésta manera y no de aquella cuando estaba él cruzando las calles en vida.
¡Cómo hubiera querido que su vida hubiera sido así! ¡Con la única preocupación de encontrar a su amigo Mike y divertirse!
Al fin, llegó a una esquina y oyó voces de varios niños y risas, las mismas risas que había oído provenir de todas y ninguna parte, esas voces tenían su origen en aquellos chicos que felices conversaban con alguien más: con Mike.
Michael se escondió detrás de la pared y comenzó a espiarlos desde ahí, apenado de no poder acercarse con confianza a esos chicos que se divertían debido a que, su cuerpo era el de un adulto aún.
<< ¿Qué pasa conmigo?, ¿por qué sigo siendo un adulto?>>pensó Michael.
Siguió espiando al feliz grupo que hablaba y reía animadamente, y pronto se dio cuenta de que esos niños les traían recuerdos extraños, sentía como si ya los hubiera visto en algún lado, pero no sabía dónde.
Una era una niña de cabellos castaños y ojos que parecían dos gotas de agua de mar, de un azul profundo y claro, otro era un chico apuesto con cabellos rubios ondulantes hasta sus hombros y ojos tan claros como los de la niña, y el último era un pequeño de tez blanca con cabellos largos y negros hasta los hombros de mirada asustadiza.
Parecían hermanos porque caminaban muy juntos al lado de Mike.
Un sentimiento de ternura afloró en el corazón de Michael al verlos, quien por cierto todavía no se animaba a salir, no sabía cómo hacerse niño otra vez y temía asustar a los pequeños si salía así de pronto.
-Ya se tardó…-oyó decir a Mike
-¿Y si se perdió?-preguntó la niña
-Tal vez fue devorado por un dragón antes de llegar-inquirió el chico de cabellos rubios.
-Yo no creo que vaya a llegar…-dijo el más pequeño de los tres tomando la mano de su hermana.
Y de pronto, la mirada de Mike se dirigía directo hacia él. Lo habían descubierto.
-¡¡Hey!! ¿Qué haces ahí? ¡¡¡Ven con nosotros, te estábamos esperando!!!
Y Michael sin más, acudió.
Al ver más cerca a aquellos niños, no se pudo explicar porqué de pronto se sintió desmesuradamente contento, y al ver sus manos nuevamente, estas volvieron a ser negras otra vez, ¡por fin había logrado cambiar!
-Quiero presentarte a mis amigos Michael, verás, él se llama Prince-dijo Mike poniendo su manita en el hombro del chico de cabellos claros,-ella se llama Paris-y estaba vez puso su mano en el hombro de la niña de ojos de agua-y éste pequeñín, por ser el menor de los tres, le apodamos “Blanket”-y puso su manita en la cabeza del chico que era apenas tres años menor que Mike.
Los tres muy corteses saludaron al reyecito de 12 años quien los veía con curiosidad…algo había en esos niños que lo hacía feliz y le traía recuerdos, pero no sabía qué era exactamente.
-¡Oye! Eso es mío-exclamó Paris señalando la máscara de plumas en forma de mariposa que traía Michael, -¿porqué lo tienes tú?
-Esto me lo ha enviado Mike esta mañana y estaba justo en el suelo de mi cuarto.
-Pues es mía, ¡dámela!-y Paris le arrebató bruscamente la máscara.
-Es una bonita máscara- le dijo Michael a la chica, y ella sonrió complacida.
-¿Te gusta? ¡Pues yo la hice!
-¿Y por qué? ¿Te gustan las máscaras?-preguntó Michael.
-No…es simplemente una necesidad…nosotros debemos usarlas siempre que vayamos a algún lado, no sé porqué pero me parece lindo, ¿sabías que yo les he hecho sus máscaras a mis demás hermanos?
Y al observarlos detenidamente, vio que en sus manos todos los demás llevaban también una máscara como la de Paris.
-¿Y por qué no la usan ahora?-quiso saber el reyecito.
-Porque no hay nadie más aquí…
Entonces Mike interrumpió:
-¿Se van a quedar ahí platicando o ya nos vamos?, ¡síganme, que tengo muchas cosas que mostrarles!
Y así, todos siguieron a Mike corriendo en tropel.
Por final llegaron a la estación, y en ella vieron aproximarse un trenecito como de caricatura, con vagones de colores, y una cabina para un conductor, inclusive expedía nubes de humo blanco y hacía el típico ruidito de los trenecitos de caricatura. Uno de los vagones tenía un letrero con letras doradas que decía “Tierra de Nunca Jamás”.
-¿A dónde lleva este tren Mike?-preguntó Prince.
-A dónde tú quieras.-respondió Mike con un tono orgulloso.
-¡Queremos recorrer todo Neverland!-exclamó Paris emocionada.
-¡Pues vamos!-dijo Mike, e invitó a todo a pasar.
Disfruten!!!
(Recuerda que este no es el primer capítulo, encuentra todos en Neverland On demand)
Al despertar, lo primero que pudo ver fue un rayo de sol alumbrando la estancia, y con la esperanza de encontrar nuevamente a Mike, se incorporó de un salto y se dirigió a la puerta de su cuarto para ver si se encontraba cerca, pero nada, nadie estaba ahí esperándolo, tan sólo había un extraño paquete a sus pies con una pequeña nota que decía:“Te espero en la estación del tren,… Mike”
Desenvolvió el paquetito finamente envuelto en una tela de seda roja y vio entre sus manos una máscara adornada con plumas formando lo que parecía una mariposa multicolor.
Michael no se explicaba por qué le habría mandado tal cosa, quizá tenía planeado invitarlo a una especie de fiesta de disfraces y quería que usara aquella máscara de mariposa, lo cierto es que, una vez más, aquel objeto le traía recuerdos vagos que no podía extraer de su mente confundida, y eso lo desesperaba más que nada.
Pero como un niño de 5 años que sabe que Santa vendrá para traerle regalos, así Michael se apuró para vestirse con sus mejores galas, vistió con un traje sastre blanco y unos bonitos zapatos de charol, incluso se llevó un sombrero que combinaba.
Sin embargo, esto sólo lo hizo por vanidad ya que sabía que tarde o temprano se convertiría en un niño y ya no necesitaría nada de eso para parecer bien vestido.
[Smile]
Tomó la máscara de mariposa entre sus manos blanquecinas y salió de su habitación tarareando la canción de “Smile” de Chaplin.
Al salir al sol, el rey del pop sintió una gran serenidad al poder salir libremente a las afueras, a la naturaleza… sin ser molestado ni acosado por esos terribles perros con cámaras que lo perseguían mientras se encontraba con vida…él los recordaba curiosamente como perros que ladraban detrás de él y no como seres humanos de carne y hueso que realmente fueron. Esto también formaba parte de sus recuerdos confusos y revueltos.
Siguió caminando en dirección a la estación del tren que circundaba toda la Tierra de Nunca Jamás, pero por alguna razón, todavía seguía siendo un adulto.
Eso le preocupaba un poco, pero aun así, siguió perdido en sus pensamientos, deseando haber vivido de ésta manera y no de aquella cuando estaba él cruzando las calles en vida.
¡Cómo hubiera querido que su vida hubiera sido así! ¡Con la única preocupación de encontrar a su amigo Mike y divertirse!
Al fin, llegó a una esquina y oyó voces de varios niños y risas, las mismas risas que había oído provenir de todas y ninguna parte, esas voces tenían su origen en aquellos chicos que felices conversaban con alguien más: con Mike.
Michael se escondió detrás de la pared y comenzó a espiarlos desde ahí, apenado de no poder acercarse con confianza a esos chicos que se divertían debido a que, su cuerpo era el de un adulto aún.
<< ¿Qué pasa conmigo?, ¿por qué sigo siendo un adulto?>>pensó Michael.
Siguió espiando al feliz grupo que hablaba y reía animadamente, y pronto se dio cuenta de que esos niños les traían recuerdos extraños, sentía como si ya los hubiera visto en algún lado, pero no sabía dónde.
Una era una niña de cabellos castaños y ojos que parecían dos gotas de agua de mar, de un azul profundo y claro, otro era un chico apuesto con cabellos rubios ondulantes hasta sus hombros y ojos tan claros como los de la niña, y el último era un pequeño de tez blanca con cabellos largos y negros hasta los hombros de mirada asustadiza.
Parecían hermanos porque caminaban muy juntos al lado de Mike.
Un sentimiento de ternura afloró en el corazón de Michael al verlos, quien por cierto todavía no se animaba a salir, no sabía cómo hacerse niño otra vez y temía asustar a los pequeños si salía así de pronto.
-Ya se tardó…-oyó decir a Mike
-¿Y si se perdió?-preguntó la niña
-Tal vez fue devorado por un dragón antes de llegar-inquirió el chico de cabellos rubios.
-Yo no creo que vaya a llegar…-dijo el más pequeño de los tres tomando la mano de su hermana.
Y de pronto, la mirada de Mike se dirigía directo hacia él. Lo habían descubierto.
-¡¡Hey!! ¿Qué haces ahí? ¡¡¡Ven con nosotros, te estábamos esperando!!!
Y Michael sin más, acudió.
Al ver más cerca a aquellos niños, no se pudo explicar porqué de pronto se sintió desmesuradamente contento, y al ver sus manos nuevamente, estas volvieron a ser negras otra vez, ¡por fin había logrado cambiar!
-Quiero presentarte a mis amigos Michael, verás, él se llama Prince-dijo Mike poniendo su manita en el hombro del chico de cabellos claros,-ella se llama Paris-y estaba vez puso su mano en el hombro de la niña de ojos de agua-y éste pequeñín, por ser el menor de los tres, le apodamos “Blanket”-y puso su manita en la cabeza del chico que era apenas tres años menor que Mike.
Los tres muy corteses saludaron al reyecito de 12 años quien los veía con curiosidad…algo había en esos niños que lo hacía feliz y le traía recuerdos, pero no sabía qué era exactamente.
-¡Oye! Eso es mío-exclamó Paris señalando la máscara de plumas en forma de mariposa que traía Michael, -¿porqué lo tienes tú?
-Esto me lo ha enviado Mike esta mañana y estaba justo en el suelo de mi cuarto.
-Pues es mía, ¡dámela!-y Paris le arrebató bruscamente la máscara.
-Es una bonita máscara- le dijo Michael a la chica, y ella sonrió complacida.
-¿Te gusta? ¡Pues yo la hice!
-¿Y por qué? ¿Te gustan las máscaras?-preguntó Michael.
-No…es simplemente una necesidad…nosotros debemos usarlas siempre que vayamos a algún lado, no sé porqué pero me parece lindo, ¿sabías que yo les he hecho sus máscaras a mis demás hermanos?
Y al observarlos detenidamente, vio que en sus manos todos los demás llevaban también una máscara como la de Paris.
-¿Y por qué no la usan ahora?-quiso saber el reyecito.
-Porque no hay nadie más aquí…
Entonces Mike interrumpió:
-¿Se van a quedar ahí platicando o ya nos vamos?, ¡síganme, que tengo muchas cosas que mostrarles!
Y así, todos siguieron a Mike corriendo en tropel.
Por final llegaron a la estación, y en ella vieron aproximarse un trenecito como de caricatura, con vagones de colores, y una cabina para un conductor, inclusive expedía nubes de humo blanco y hacía el típico ruidito de los trenecitos de caricatura. Uno de los vagones tenía un letrero con letras doradas que decía “Tierra de Nunca Jamás”.
-¿A dónde lleva este tren Mike?-preguntó Prince.
-A dónde tú quieras.-respondió Mike con un tono orgulloso.
-¡Queremos recorrer todo Neverland!-exclamó Paris emocionada.
-¡Pues vamos!-dijo Mike, e invitó a todo a pasar.
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