Algo muy oscuro se esconde tras esa respuesta...
A partir de este capítulo Michael tendrá ante si un abismo de dificultades e inumerables peligros por afrontar.
Este es el capítulo número 10, donde comienza la VERDADERA AVENTURA y la VERDADERA TRAGEDIA MÁGICA de Michael Jackson
Nada de lo que ha sucedido se compara con lo que vendrá después...ya que las vidas de sus hijos y su existencia (???) se verán cambiadas para siempre
(Lee la historia desde el princio en Neverland On Demand >)
Al bajar del árbol, el sol ya estaba a punto de meterse nuevamente y ya estaba comenzando a refrescar. Era curioso que aún después de haber muerto, el sol siguiera saliendo y ocultándose tal y como ocurría en la tierra, tal vez Michael había visto tantas veces este efecto que no podía concebir el mundo de otra manera, o simplemente le gustaba contemplar el amanecer y la puesta de sol.Finalmente se despidieron de Bubbles y regresaron juntos nuevamente al tren que los había traído
Abordaron el vehículo y partieron nuevamente.
Al marcharse, Michael notó que el trenecito de vapor se conducía solo, no había nadie en la pequeña cabina que se encontraba en la punta, y eso le sorprendió tanto, que se llevó ambas manos a la boca.
-¿Qué te pasa?-le preguntó Mike.
-Nada, es sólo que no sabía que el tren se conducía sólo.
-¡Ah! Eso es de lo más normal, ¿te imaginas que sería del hombre que condujera este tren? ¡Pero qué trabajo más aburrido estar ahí parado operando esta máquina viendo lo mismo una y otra vez sin poder salir a explorar la Tierra de Nunca Jamás! ¿No lo crees?
A pesar de que esta lógica no funcionaba en la cabeza de Michael, decidió darle la razón.
Y así pasaron parte de la tarde de aquel día, montados en el trenecito, Michael sólo veía como Prince, Paris y Mike platicaban alegremente, y eso era muy satisfactorio, pero con forme pasaban las horas, vio como Blanket actuaba más y más extraño.
Notó como el chico comenzaba a tomar sus pantalones y a estrujarlos hasta arrugarlos, miraba por la ventana una y otra vez, y preguntaba la hora cada cinco minutos. Era como si temiera llegar a algún lado, o como si temiera que los estuvieran persiguiendo.
-¿Qué sucede Blanket?-le preguntó Michael decidido a consolar al pequeño si era necesario.
Blanket lo miró con angustia y timidez al mismo tiempo y musitó:
-Nada nada, no me pasa nada.
-Te veo algo nervioso amiguito, ¿puedo ayudarte?
-Michael…-por fin se animó a decir algo el pequeño niño.
-Dime.
-Sólo quiero decirte…-y esta vez el pequeño Blanket apartó la mirada y echó un vistazo rápidamente a la ventana-…que te cuides por favor.
Michael quedó muy extrañado al oír estas palabras, pero comenzó a notar que Mike también estaba comenzando a ponerse algo nervioso y miraba a Blanket con suma preocupación. Pero ni Paris ni Prince parecía importarles algo como a ellos dos.
¿Qué estaba pasando aquí?
Unos minutos después, Paris tomó su máscara entre sus dos manitas y dijo:
-Michael, estoy sumamente agradecida contigo por lo que hiciste hoy por mí. No solo me salvaste de un tigre si no también me salvaste de caer del árbol, y es por eso que…-y aquí la niña se ruborizó notablemente-quisiera darte un regalo-y entonces la chica extendió la máscara y se la dio al reyecito.
-Pero Paris… ¡es tuya y tú dijiste que tenías que usarla…!
-Quiero que la tengas Michael, yo ya no quiero usarla, y además es un regalo para agradecerte lo que hiciste por mí.
-Pero ¿estás segura?
-¡Claro que estoy segura! Quiero que la tengas para que…me recuerdes por siempre, inclusive te puede ser útil alguna vez.
Mike veía esto con muy malos ojos, visiblemente se estaba poniendo más nervioso.
Entonces, el tren por fin se detuvo…
Michael pudo ver que Blanket se aferró automáticamente a su hermana y cerró los ojos.
Una luz de afuera venida de una linterna los iluminaba a los cinco por la ventana, y una voz atronadora de un hombre adulto se dirigía hacia ellos.
Los cinco niños estaban tan deslumbrados que no distinguían quién era ni entendían las palabras de aquel hombre extraño, pero por lo visto, algo malo estaba comenzando a suceder.
De pronto Mike les gritó a los niños:
-¡De prisa! ¡Pónganse las máscaras! ¡Y cúbranse!
Pero ya era demasiado tarde, aquel hombre extraño sacó a Paris, a Prince y a Blanket de un tirón y uno por uno del vagón, finalmente sacó a Mike de la misma forma y Michael salió por su cuenta. Sin que lo vieran.
Y entonces lo miró: aquel hombre estaba vestido con un uniforme azul y una gorra del mismo color, era mucho más alto que él o que Prince, y claro, era mucho más viejo que ellos 5…juntos.
Los miraba con un odio tremendo a los cinco como si hubieran hecho algo malo.
Y entonces les comenzó a gritar:
-¡¿Dónde está su boleto?! ¡¡Quiero ver su boleto de inmediato!!
-Señor, no tenemos boleto, aquí el tren funciona gratis.-le informó Mike asustado y a la vez extrañado.
-¡¡¡¡NO ACEPTO EXCUSAS!!!! Si no tienen boleto entonces me los voy a tener que llevar a todos.
-¡¡Suelte a mi hermana ahora mismo!!-reclamó Prince quien veía que aquel hombre malvado estaba sosteniendo a Paris de su cabello, jalándolo con violencia.
-Si no tienen boleto, van a tener que venir conmigo ¡¡sin excusas!!-vociferó aquel tipo.
-¡¡DIJE QUE SUELTE A MI HERMANA!!-gritó Prince y se le echó encima al hombre para liberarla.
Entonces el hombre dio una patada a Prince y este salió disparado hacia el suelo doblado de dolor.
-¡¡No me provoques niño!! ¡¡No te metas conmigo!!-le advirtió al hombre y luego, dando órdenes a otros hombres detrás de él, añadió-¡¡llévenselos!!
Michael, horrorizado, veía todo aquello sin poder hacer nada, y por fortuna, parecía que ninguno de aquellos hombres lo veía, parecía como si fuera invisible…
Era el único que se había colocado la máscara de mariposa antes que los demás ¿será posible que tuviera propiedades mágicas y se hubiera hecho invisible?
Había algo en la voz de aquel hombre que lo había llenado de miedo, algo que en lo más profundo de su ser lo hacía temblar y por ello, no se podía ya mover. Pero no tardó mucho en darse cuenta que Paris tenía razón y que ahora, gracias a ella, él se había salvado.
Los hombres tomaron por la fuerza a los cuatro niños quienes luchaban con todas sus fuerzas pataleando para liberarse, pero sus esfuerzos eran en vano: ya se los estaban llevando.
Vio como todos sus amigos luchaban y gritaban a todo pulmón, inclusive Paris lloraba desaforadamente y gritaba algo que él no podía oír con claridad, hasta que, de pronto, y a pesar de que ellos tampoco lo podían ver, notó que Paris dirigía su mirada hacia él y gritó:
-¡¡¡PAPAAA PAPAAAÁ AYUDANOS POR FA VOR!!!
Sus ojos azules como el mar rompían en llanto mientras lo miraba y se alejaba de él…
Esas palabras…esas simples palabras resonaron en sus oídos y en su corazón durante varios minutos, aun sin poderse mover…
Y luego, así sin más, lo entendió todo: esos niños, Paris, Prince y Blanket eran sus hijos. Y ahora alguien se los había llevado, se los había arrancado y los había alejado de él ¿qué les harían? ¿Qué torturas tan espantosas les practicarían a sus pequeños?
Entonces, Michael… Michael Jackson, convertido en un hombre nuevamente, se llevó la mano a la cara y quitó la máscara dejándola caer al suelo: JAMÁS, JAMÁS VOLVERÍA A ESCONDERSE OTRA VEZ.
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