Michael parece estarla pasando como nunca antes...
Algodón de azucar en el cielo, carruseles mágicos...¿y caídas libres?
¿qué pasará con Michael? ¿y Mike?
¡¡¡No te pierdas este exelente capítulo de Neverland!!!
(Este no es el primer capítulo, ¿quieres saber loque hizo Michael Jackson después de morir? visita la sección de Neverland On-Demand para ver todo el historial de capitulos)
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La velocidad del viento era furiosa, sus mejillitas se sacudían y él gritaba de euforia por la adrenalina que corría por él, entonces vio como, justo debajo de sus pies, aparecía el techo de la mansión y ahí debajo Mike lo esperaba con los brazos cruzados y tamborileando con el pie.Por fin, al alcanzar el piso, se hundió como si cayera en una gran cama y luego rebotó.
El techo parecía hecho como de hule espuma o algo parecido.
-¡Sí que te tardaste!-exclamó Mike.
-Este techo está hecho de… ¿hule espuma?-preguntó Michael jadeante de asombro y sentado en el techo.
-Pues sí, ¿qué esperabas? ¿Caer en un techo de concreto? ¡Pero qué locura!, si fuera así, la gente no podría ir volando en sus pegasos por ahí libremente…
Michael rió por lo extraña que sonaba esta afirmación, pero al pensarla mejor tenía razón, ¿qué clase de gente desalmada podría construir un techo de concreto? ¡Alguien podría salir herido!
-Déjame mostrarte algo Michael…-Y entonces Mike se paró exactamente en la orilla del techo a unos centímetros de caer.- ¿te acuerdas de esto?, y entonces Mike comenzó a bailar el “moonwalk” justo en la orilla del edificio deslizando con maestría sus pies pequeños hacia atrás.
-Ten cuidado Mike, te vas a caer… y te puedes lastimar-a Michael no le gustaba todo aquello.
-¿Que me voy a caer? Ay Michael ¡cómo me haces reír! ¿Qué la luna no es de queso?
Michael no supo cómo interpretar esta última pregunta pero era claro que Mike pretendía hacer algo realmente extraordinario, pues siguió deslizando sus pies hacia atrás hasta llegar a la mera punta del edificio, y no se detuvo…
El reyecito cerró los ojos y se negó a ver lo que sucedió después.
-Oye Michael, ¡¡veme!! ¡Ve esto!
Y con alivio, al haber escuchado la viva voz de su niño, Michael abrió lentamente los ojos.
Ahí en medio de la nada el chico seguía bailando hacia atrás en el aire, haciendo el “moonwalk” flotando como si estuviera apoyándose en un piso invisible.
Michael no podía creer lo que veían sus ojos, visto así, ese simple paso de baile que había hecho un sinnúmero de veces ya no parecía una ilusión de patinar en el piso, ahora el moonwalk efectivamente estaba siendo una caminata lunar…como en el espacio.
-¿Cómo haces eso?-preguntó Michael maravillado.
-¿Quieres aprender?, bueno te enseño, pero tendrás que prometer que no se lo vas a decir a nadie.
-¿A quién más se lo podría decir si aquí no hay más gente que tu y yo?
-¡Promételo!-insistió el pequeño Mike.
-Está bien, lo prometo-contestó Michael con tono cansino.
-Entonces ven aquí y párate justo en la orilla-le indicó Mike, quien por cierto no se detenía.
-¿Así?
-Y ahora comienza a bailar el moonwalk, y cuando llegues a la mera orilla imagina que todavía tienes piso abajo y piensa en un recuerdo feliz, el más feliz que tengas.
Michael comenzó a cavilar en busca de ese recuerdo feliz…ese recuerdo debía de ser por fuerza el mejor de todos los que tenía. Podía ser cuando su madre celebró su cumpleaños con un austero pastel hecho por ella misma, o cuando recibió 8 grammys, o cuando se casó…pero no pudo hallar mejor recuerdo que el nacimiento de sus hijos. Entonces, se imaginó a sí mismo cargando entre sus brazos el cuerpecito frágil y hermoso de su hija, su poco peso y su carita de ángel viéndolo al nacer, eran algo simplemente celestial.
Fue así como Michael, el pequeño reyecito, comenzó a flotar en el aire, sintió como sus pies abandonaban la orilla y pronto se alejó del edificio. Con un poco de práctica comenzó a elevarse más y más hasta que por fin podía hacer el moonwalk en todas las direcciones, inclusive, bailar hacia adelante.
Mike lo alcanzó bailando también y le dijo gravemente:
-Nunca olvides esto Michael, pues sé que alguna vez lo vas a volver a necesitar.
-No lo haré.-
Y ambos descendieron hacia la entrada de la mansión.
Al entrar, una lúgubre ráfaga de viento envolvió a Michael y de nuevo, una triste melancolía regresó a él de forma instantánea.
Y justo al pasar a lado de uno de los espejos ahí colgados, se dio cuenta de que su imagen reflejaba era nuevamente la de un hombre maduro de 35 años de mirada triste y felina.
Al llegar a su cuarto, volteó a ver a Mike quien ya no entró con él, y sólo se limitó a hablarle desde la puerta:
-¿Cómo te la pasaste hoy Michael?
-Nunca me la había pasado tan bien en toda mi vida-respondió con esa vocecilla suave que aún conservaba.
-Me alegro muchísimo, espero que pronto nos veamos de nuevo por aquí.
Entonces, el rey del pop siguió al muchacho y desesperadamente le rogó:
-¡No te vayas! No quiero quedarme sólo otra vez.-y lo tomó de su brazo.
-No estás solo, yo estoy contigo todo el tiempo, aunque tú parece que siempre lo olvidas.-y de pronto, Mike besó en la frente tiernamente a Michael y desapareció.
Michael nuevamente era el único en la habitación.
Vio en un espejo su reflejo y pudo ver que ya nada tenía que ver con aquel niñito que había jugado antes en el carrusel hace unos momentos. Su piel, destrozada por las sustancias abrasivas que había utilizado para cambiar de color, le recordaba que había hecho algo de lo que se había arrepentido, pues, a pesar de que no le gustaba su piel oscura, odiaba el reflejo de aquel extraño hombre que le devolvía la mirada todas las mañanas mientras vivía. Por eso había dejado de verse en el espejo durante mucho tiempo. Miró sus pómulos realzados, y su nariz respingada, artificial y hecha por la mano del hombre…
Michael no se explicaba cómo había podido pasar con esa apariencia al otro mundo, era como una pesadilla. Suspiró y comenzó a quitarse el abrigo, luego la camisa, y finalmente los pantalones y la ropa interior hasta quedar completamente desnudo frente al espejo: y ahí estaba, el cuerpo de un hombre acabado por todas sus buenas y malas acciones. Ya no pudo seguir mirando. Tomó una bata y se metió a bañar.
No es que la gente después de morir tenga que bañarse o que sudaran o se ensuciaran, es sólo que a Michael le encantaba tomar baños de agua caliente sólo para despejar su mente mientras estaba vivo, y ahora que estaba muerto, surtió exactamente el mismo efecto.
Después de tomar el baño caliente, se quitó la toalla de la cabeza y se echó en la cama como una sábana vieja y ahí se quedó profundamente dormido.
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