Sigue leyendo...que después ya será imposible parar^^
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(Y si quieres ver la historia desde un inicio, cheeca NEVERLAND ON DEMAND)
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Paris se quedó atónita por un momento, como si no se hubiera dado cuenta de lo que realmente habían hecho y no supo qué contestarle, por eso se quedó callada.
Así reinó el silencio por un largo rato hasta que una vocecilla muy conocida lo rompió:
-No, ellos aún no han muerto…el rey ha traído sus espíritus hasta aquí para verte, en realidad ellos se encuentran en un estado de sueño, pero si se quedan por más tiempo, temo que sus almas quedarán selladas en este lugar y ya nunca van a poder regresar.-esa voz era la de Mike.
-¿Mike? ¿Dónde estás amigo?-preguntó Michael de inmediato al escuchar la voz del chico proveniente de alguna de las celdas cercanas.
-¡Estoy aquí Michael, atrás de ti!-indicó el muchachito detrás de él, y Michael al voltearse, pudo ver a Mike dentro de la mazmorra con manos y pies atadas con esposas y sin poderse mover.
Michael, convencido de que aquel mundo, aunque diferente, aún seguía siendo SU mundo, tomó la reja con una mano y con la otra tocó el cerrojo y con dos dedos abrió la cerradura mágicamente.
-¡Mike! ¿Estás bien? ¿No te hicieron daño?-pregunto Michael de rodillas para que sus ojos quedaran a la misma altura.
-Estoy bien Michael, no te preocupes, mejor hay que apresurarnos a encontrar a Prince y a Blanket.
-Mike…-dijo rápidamente Michael. ¿Quién eres tú?
Al chico se le llenó la mirada de una completa sorpresa y luego un brillo alumbró toda su carita, por fin Michael había comenzado a preguntarse y a comprender las cosas.
-Como ya te pudiste dar cuenta, este lugar tú lo controlas todo, cada planta, cada piedra o cada puerta son tuyos, pues tu ya pasaste a otro estado en el que debes de confrontarte y confrontar todo lo que en vida hiciste o no hiciste, pero tus hijos y yo somos las únicas cosas que aquí no están en tu jurisdicción, yo, por decirlo así, soy un espíritu que he sido enviado para ayudarte en todo lo que pueda, pero mientras tú no confrontes lo que tienes que confrontar entonces no te puedo ayudar.
Y en lo que respecta a tus hijos, tienes que reunirlos a los tres sanos y salvos, pues si algo malo les llega a pasar, tú habrás sido el responsable de su muerte, pues ellos se encuentran en tu mundo ahora y es tu responsabilidad el que lleguen con bien y con vida nuevamente a la tierra, a donde pertenecen.
Michael sintió como si una cubeta de agua fría (o de realidad) lo empapara desde arriba, ahora todo estaba claro, todo excepto dos cosas: ¿quién era aquel rey que se había entrometido en su muerte para traer a sus hijos hasta la Tierra de Nunca Jamás? Y ¿Porqué Paris lo había logrado reconocer aún con la máscara puesta?
-¡Es hora de irnos Michael! ¡No sé qué clase de cosas puedan llegar a hacerles a tus hijos si nos tardamos más! -advirtió Mike incorporándose y luego sacudiéndose los pantalones color marrón.
…
En el gran salón el rey y Blanket se encontraban hablando: el hombre acariciaba dulcemente la cabeza agachada del niño que se encontraba postrado a sus pies, de rodillas viendo al frente hacia un punto perdido o inexistente. No sabía lo que había hecho y ahora, por su culpa, había puesto a sus hermanos e incluso a su padre en grave peligro.
Blanket se sentía no solamente culpable: ¡tremenda y odiosamente culpable!, casi se odiaba a sí mismo por haber aceptado semejante trato. Es verdad había logrado ver a su padre pero ni siquiera lo podía ver de frente porque sabía lo que vendría después.
¿En qué momento había tomado semejante decisión?, ahora el rey se encargaría de ejecutar a su hermana después de haberle cortado la lengua…ese único pensamiento lo hizo llorar de pura desesperación. El, Prince Michael Jackson II, mejor conocido como Blanket era oficialmente el ser más horrible y despreciable del mundo ¡peor que un monstruo!
…
-Así que… ¿te crees muy listo no?
-Lo primero que vas a hacer aquí es limpiar todo este salón, tú solo, y para eso tendrás que tallar a mano cada uno de los adoquines de mármol, y hazlo rápido antes de que se nos vaya la paciencia.
Prince se encontraba en graves aprietos. Ocho muchachos negros y altos, de alrededor de 20 años lo tenían rodeado y lo obligaban a limpiar todo desde ese mismo instante, y para ello le habían ordenado a cambiarse sus ropas, en vez de las que tenía puestas, le ordenaron vestir un uniforme gris y sucio, más grande que su talla.
El quizá no se hubiera quejado si lo hubieran dejado sólo, lo más probable es que le hubiera dado el suficiente tiempo para concentrarse y salvar a su hermana y después, juntos, planear la huída de la Gran Mansión, pero ni siquiera podía pensar con claridad porque esos tipos se lo habían agarrado a golpes hasta llegar a aquel salón, se burlaron de él y todo su cuerpo lo sentía entumecido por las patadas y los golpes que le habían dado. A duras penas podía mantenerse en pie. Ya tenía ambos ojos morados y varios cardenales en la espalda.
Sin embargo, él nunca, nunca se iba a rendir.
Tomó el cepillo con una mano y lentamente se agachó para comenzar a tallar el piso, formó un poco de espuma e inició su labor.
-¡Pero qué niño más tonto! ¡¡Así no se hace!!-exclamó el que parecía ser el líder de los ocho, tomó la cubeta de agua sucia y la vació en Prince.- ¡comienza otra vez!
El agua estaba helada y bastante sucia, tanto que hizo a Prince tiritar de frío, pero sobre todo de coraje…
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-¡Ay niño niño! ¡Ni para sirviente sirves!, ¡Dame la escoba Fred!-ordenó el líder-vamos a divertirnos un rato con este chiquillo para que aprenda cómo se hacen las cosas aquí.
Eso era más de lo que el pobre muchacho estaba dispuesto a tolerar.
-¡¡No estoy haciéndolo mal!! ¡¡Si dejaran de golpearme tal vez podría terminar de limpiar!!-exclamó Prince mirándolo con furia a los ojos.
Entonces pudo oír que los 7 sirvientes negros comenzaban a hacer exclamaciones o a hacer silbidos como diciendo “uuuy esto se va a poner feo”, inclusive uno de ellos exclamó:
-El niñito quiere ponerse rudo… ¡dale una paliza David!
Otro dijo con tono de burla:
-El hijito de papi quiere defenderse… ¡qué miedo me da!
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