martes, 19 de enero de 2010

Neverland Capitulo 11 *ESPECIAL*

Paris, Prince y Blanket...lo que Michael más quería en este mundo: sus hijos, y ellos fueron secuestrados.
¿Qué hará para recuperarlos?
¿Cómo pudo alguien entrar a Neverland?
Sigue leyendo por que esto se pone fuerte...
(Para leer desde el comienzo revisa Neverland ON DEMAND>)

Una nueva luz inundaba la mirada de Michael. Todo lo que había sucedido le había ayudado a aclarar su mente y sus pensamientos y ahora estaba comenzando a recordarlo todo, pensaba con mayor claridad que nunca: después de haber muerto, sus mayores deseos lo habían conducido al lugar en el que él había pasado momentos inolvidables: su rancho Neverland, construido cuando él todavía seguía con vida. Este lugar en el que se encontraba ahora, no era sino una versión aumentada y remasterizada de lo que había construido en la tierra creada por él mismo, y en él podía cumplir todos sus sueños y caprichos: si quería una vida sencilla y divertida, la tenía, si quería amigos, ya se los había conseguido, si quería una cama bordada en oro, la tenía, si quería ver incluso lo que pasaban en la televisión de la tierra, podía tener esa posibilidad.
Y fue así como, cada vez que él deseaba ser niño otra vez, no tenía más que comenzar a divertirse, ¡y listo!, tendría 12 años otra vez.
Lo que todavía no llegaba a comprender era cómo había sido posible que sus hijos estuvieran con él. De alguna manera había logrado entrar a ese otro mundo que se encuentra después de la muerte. De algún modo habían cruzado la barrera entre la vida y la muerte y lo habían encontrado.
Fue entonces cuando una súbita sospecha lo aterró: ¿estarían sus hijos muertos también?
No. Imposible. Sus hijos eran muy jóvenes aún, y todavía les quedaba mucho por vivir, ellos debían de terminar de estudiar, debían formar sus propias familias y ser felices. Pero ahora no podían morir, no era su momento…
Entonces, ¿qué hacían ahí? ¿Por qué lo habían ido a buscar? Y lo más curioso, ¿porqué no lo reconocieron? ¿Por qué Paris sí había podido verlo y ella fue la única que lo había reconocido?
Surgieron más y más preguntas que solamente lo hundieron en un súbito remolino de incógnitas sin resolver.
Lo único de lo que estaba seguro era que debía ir por ellos costara lo que costara, ya nada podía perder…ni siquiera la vida.
Este pensamiento le brindó una inmensa seguridad en sí mismo, e inmediatamente, comenzó a maquinar el contraataque: Había comenzado la guerra.

Michael llegó lo más rápido que pudo al zoológico de la Tierra de Nunca Jamás y contó a Bubbles de todo lo sucedido.
-¡¡Por eso necesito la ayuda de todos ustedes!! Paris, Prince, Blanket y Mike están en peligro, ¡¡tenemos que rescatarlos!!
-Entonces sólo nos queda una cosa por hacer: llamar a todos los animales de Neverland y formar un pequeño ejército. Lo más probable es que no tarden en buscarte a ti también. Ya lo sospechaba… ¡Neverland está en peligro!

Entonces, Michael (adulto) tomó a Bubbles en sus hombros y se paró en medio de las fieras exclamando:
-¡¡Amigos animales!! Temo decirles que Neverland está en un grave peligro, un extraño hombre tomó a mis hijos y a un amigo y se ha ido con ellos, ¡¡no sé que otras desgracias puedan luego suceder, pero necesito su ayuda!!

En este momento, Michael se sintió como un loco hablándoles así a los leones y a los tigres, inclusive temía que no le fueran a contestar, pero su reacción fue peor de lo que esperaba. Uno de los leones pasó delante de él y le dijo:

-¿Qué razón tenemos nosotros de ayudar a alguien como tú? ¿Por qué tendrían que pasarnos desgracias solamente porque secuestraron a tus hijos?
Entonces Bubbles le habló:
-No es el hecho de que hayan secuestrado a sus hijos lo que debería preocuparte, es el hecho de que en Neverland nunca había sucedido nada como esto, este es un lugar seguro y siempre lo ha sido, peor aún, ¿qué estaban haciendo esos hombres ahí? ¡¡Eso es lo que debería preocuparte!! ¡¡En Neverland no existen los adultos!!

-¿Y qué hace él aquí entonces?-preguntó el león refiriéndose a Michael.
Y luego comenzaron a oír rujigos y mujidos por todas partes en protesta haciendo eco de lo que había preguntado el león.

-¡sí! ¿Qué hace aquí?
-¡¡El también es un adulto!!
-¡¡El también es un peligro para nosotros!!

-¡¡Silencio todos!!-ordenó Bubbles alzando su agudísima voz- él, estimados amigos, es el Rey de Neverland, fue él quien creó este lugar y sin él ninguno de nosotros existiría.
Al decir esto, Michael se sintió bastante apenado pero sabía que era verdad, y al parecer, cada ser viviente de ese lugar debería saberlo, pero inmediatamente comenzaron a oírse exclamaciones de todos los animales ahí presentes.

-¡Pruébalo!-exclamó el león petulante.- ¡prueba que eres el creador de Neverland y nosotros te ayudaremos!

-Bubbles ¿qué hago ahora?-preguntó Michael al chimpancé en un susurro, ¿cómo pruebo que yo he creado este lugar?
-Sólo el dueño de este lugar puede transformar Neverland a su gusto, solamente él posee el poder necesario para modificarlo conforme a su absoluta voluntad. Ningún ser, por más fuerte o poderoso que parezca, puede modificar nada a menos que lo haga por voluntad del creador, ya que éste lugar fue sacado de tus más profundos deseos. Cambia o modifica algo, ¡rápido! ¡Date prisa!

Entonces Michael recordó las palabras de Noodles “tendrá lo que quiera con solo desearlo”, ¡ya está! A eso se refería…sólo él tenía la facultad de desear algo y hacerlo realidad en la Tierra de Nunca Jamás.

-Ahora mismo les mostraré lo que puedo hacer…-dijo Michael y cerró sus ojos, y de pronto, justo detrás de él, apareció un árbol de hojas moradas, ninguno de los presentes pudo evitar una exclamación cuando lo hizo aparecer.
Los leones, las leonas, y todas las fieras que lo vieron, de inmediato se arrodillaron ante Michael Jackson, el Rey de la Tierra de Nunca Jamás.

-Discúlpeme mi Señor, no lo reconocimos, ¿necesita nuestra ayuda?-preguntó el león apenado.
-Sí amigo, necesitamos la ayuda de todos, y más vale que esta vez sí me crean…
Entonces Michael contó lo que sucedía a todos los animales quienes lo escucharon con suma atención mientras hablaba.

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